sábado, 8 de noviembre de 2008

El tren de la Memoria

Cien años atrás, los ferrocarriles eran el transporte principal de los países. En Argentina, cada estación que se abría y cada arribo de algún tren era signo de festejo y alegría. Esos pueblos que pertenecían al conjunto de las vías generaron toda una idiosincrasia cultural y un estilo de vida.

En los finales de la década del 40 se logró la estatización de los trenes y el gran crecimiento en la red ferroviaria posibilitó la creación de muchos pueblos a lo largo y a lo ancho de nuestro país. Los diferentes procesos posteriores y las políticas neoliberales de los 90’, desarticularon más de 10.000 kilómetros de vías y dejaron a muchos pueblos sin conexión con las grandes urbes. Muchos de ellos se encuentran en extinción por la migración forzosa y la falta de insumos.

Durante el viaje, que realizó el staff de la revista Epilogo, a la ciudad de Tandil, nos encontramos con Antonio Ferrer, Concejal por el Frente para la Victoria. Durante la reunión realizada en su propia casa, dialogamos acerca del proyecto que se encuentra llevando a cabo en materia ferroviaria.

El proyecto surge a consecuencia de la desaparición de un ramal ferroviario que circula entre Buenos Aires, Cañuelas, Monte, Las Flores, Rauch y Tandil. “Este ramal fue muy importante porque el ferrocarril llegó a esta región allá por el año 1873, por lo tanto muchos pueblos y ciudades crecieron al ritmo del boom ferroviario”. Luego de dicho auge, el tren sufrió una declinación importante porque fue reemplazado por otros medios de transporte. Ante esta tendencia, Ferrer declaró: “Lo peor de todo es que el ferrocarril es un medio de transporte muy importante para la mayoría de la ciudadanía, no solamente en la recuperación cultural sino en la recuperación socio-económica, ya que es de muy bajo costo y la gente accede a él más fácilmente. Además, podría evitar un montón de accidentes que hoy día se desencadenan en las rutas”.

El proceso de cambio es lento y en el camino existen muchas trabas para poder lograr ese boom ferroviario que alguna vez existió. “Para mejorar el ferrocarril hay que tener voluntad política, hoy por hoy si hay una crítica que uno tiene que hacer es que los poderes ejecutivos se tienen que poner al frente de todos estos reclamos. La voluntad política es hacer cosas que redunden en beneficios de la gente”.

Es importante destacar que un tren no solo se restringe al transporte de pasajeros, sino que también es utilizado para el comercio. El ferrocarril abarataría grandes costos de producción, al ser notablemente más barato en relación a una flota de vehículos de gran porte. “El proyecto por la recuperación de las vías ferroviarias esta en la Nación”. La problemática, según el propio Ferrer, es aún más profunda y difícil de solucionar: el traspaso de las vías de manos privadas al Estado, que hoy en día se encuentran a cargo de la empresa Ferrobaires. De todos modos el Concejal se muestra optimista y confía en que, a fin de año, dicho traspaso pueda llevarse a cabo. A partir de ese movimiento, el Gobierno ya se encuentra en condiciones de destinar fondos para la recuperación del ferrocarril y para el mantenimiento de las vías férreas.

“Creo que el problema ferroviario le corresponde solucionarlo al Estado, pero también insisto que tiene que ver con la participación de todos los habitantes, Tandil tiene una trayectoria ferroviaria importante”. En relación a esto y con el fin de involucrar a toda la comunidad tandilense en esta problemática, el Concejal Ferrer, junto a su equipo de trabajo, levantó seis mil firmas para recuperar el ferrocarril.

“En primer lugar existió una gran decadencia antes que el ferrocarril se deteriorara, es decir las cabeceras de Partido hicieron, de alguna manera, que la gente de los pueblos pequeños emigren a las ciudades por distintas causas: porque allí no hay lugares educativos para que permanezcan los chicos, porque la producción también fue decayendo, pero quizás lo que se reemplazó fue el ferrocarril como medio de transporte. Lo que antes vos tenías que llevar con una carreta desde el campo a la estación y de ahí a Buenos Aires, un camión lo reemplazaba perfectamente porque el camión entraba al campo y lo llevaba a Buenos Aires directamente”.

Finalmente el edil concluyó la entrevista con las siguientes palabras: “Interesarse por estos temas es interesarse por la identidad y por nuestro país”. Todo parece indicar que el proceso de desarticulación terminó y se dio paso a la recuperación de nuestro transporte. Poder volver a esos años de expansión ferroviaria es un gran método para activar la economía y unir al país. ¿Se podrá lograr o regresarán los dinosaurios?